Manuel Robles, jefe de sonido, y Nacho Arenas, microfonista y responsable del montaje de sonido, nos cuentan cómo están planificando la película.

“Trabajamos toda la película con dos pértigas y con inalámbricos según se pueda, porque como hay mucha acción y mucho movimiento esconder radiomicros es muy complicado; en esta secuencia en particular (se refieren a la última escena rodada, la cuál se narra casi toda en plano general e intervienen tres escenarios distintos) sólo pudimos poner uno en la hija, que era la que estaba más quieta, y como los padres le hablaban mucho a ella pues sirvió de apoyo a la conversación.”

Preguntados acerca de la postproducción de sonido nos comentan:

“Quieren un sonido verdadero, quieren que se transmita con la mayor verdad posible (no se subrayarán las emociones generadas con música, como nos comentó el director en el segundo post del blog) y se jugará todo el rato con el sonido ambiente. El rango dinámico de las voces es muy amplio, hay muchos gritos y susurros, esto lo hace complicado ya que en una misma toma se combinan situaciones con personajes exaltados junto a situaciones calmadas “.

Sobre la localización de la casa:
“Con la casa hemos tenido suerte, tiene mucha madera, es una casa que está muy bien pensada; las habitaciones no tienen reverberación excesiva, eso nos ayuda mucho a nosotros”